CONOCE EL CALSOT

El descubrimiento de los “calçots” se atribuye a un payes de Valls de finales del siglo XIX conocido  como “Xat de benaiges” a quien también se asigna la forma de conocerlo y la salsa que lo acompaña. Se llama  “Calçot” a cada uno de los bulbos de las cebollas blancas cultivados especialmente para ser cocidos a la llama.

Hoy en día poco a cambiado, una “calçotada” es eso: la reunión de un grupo de amigos con una excusa anual que les hace disfrutar de los placeres gastronómico más ancestrales. Una “calçotada” bien hecha se prepara y se organiza; nunca se improvisa. Degustar una “Calçotada” en Valls empezaba a tener éxito, y decenas de miles de personas se desplazaban durante la temporada a la capital del L’alt camp atraídos por este típico manjar. Se podría decir que la promoción de la “Calçotada” empieza con el SEAT 600, vehículo que popularizó las salidas de fin de semana.

Más internacional que nunca, Valls es un centro de promoción e investigación en torno a la “Calçotada”. Los cocineros locales se han aliado con los más famosos cocineros internacionales para presentar nuevos platos cocinados con el “calçot” de Valls y elaborar las degustaciones de la “calçotada” de Valls en prestigiosas fiestas y reuniones.


Esta hortaliza, típica de Cataluña y propia de los meses más fríos, posee propiedades diuréticas y, por su riqueza en agua y fibra,
resulta perfecta en dietas hipocalóricas.